Relajación, Meditación y Visualización

“Cierra tus ojos y visualiza tener lo que deseaste y siente la sensación de que ya lo tienes”

Estos tres términos suelen confundirse, especialmente en el contexto de una conversación, o usarse indistintamente. Si bien todos son recomendables,  no son lo mismo. Tampoco tienen necesariamente que ver con prácticas religiosas o esotéricas como algunos piensan. Son poderosas herramientas que puedes utilizar en tu búsqueda de salud y vitalidad.

Relajación, pasos:

1. Crear un momento y ambiente propicio para el descanso (sitio cómodo, buena temperatura, música suave, etc.)

2. Una vez en esas condiciones, guiar la mente de la persona a producir un relax físico.

Hay muchas técnicas que se pueden usar, desde “dejarse llevar por la música” hasta tensar los músculos al límite para luego relajarlos, el abanico es inmenso.

A través de la visualización sólo “guiamos” nuestra mente hacia un tipo de pensamientos determinados que elegimos. Digamos que ocupamos la mente en recrear una imagen que puede ser “nueva” o no (como cuando traemos a la mente un recuerdo de algo que hayamos vivido). En la visualización, no solamente utilizamos la facultad de la mente de recrear situaciones como en una pantalla de cine, sino su capacidad de reproducir las emociones que acompañan a esas imágenes, en un plano físico. En otras palabras, creamos una imagen y experimentamos las emociones que producen esas imágenes en nuestro cuerpo.

Dentro de las técnicas de visualización, quizás la más conocida es la “visualización creativa”. Con esta técnica, aprendemos a crear una situación en nuestra mente, de la forma que deseamos que se manifieste en la realidad.

En la meditación suceden muchas cosas, algunas agradables y otras menos, pero no son el objeto de la meditación. La meditación busca, con diferentes “métodos”:

1. que aprendas a enfocar tu atención en algo que tú decidas de antemano (sea un punto, un objeto, un sonido, una actividad como respirar, una idea, una cualidad, etc.),

2. que aprendas a hacerlo como una observadora neutral, sin involucrarte con las emociones que se puedan producir en cada momento, y

3. que mientras tú te concentras en hacerlo, la parte no-consciente de tu mente, libre de perturbaciones, “haga su trabajo”.